Rubik

Cubo de rubik
Ernő Rubik. En cierto modo, ha sido un personaje omnipresente en mi reciente visita a Puerto Real. No en cuerpo, obviamente, sino en esencia a través del invento por el cual pasará a la historia, cuya imagen se proyecta irremediablemente en nuestra mente cuando oímos mencionar su nombre. Me atrevería a decir que todos hemos visto al menos uno a lo largo de nuestra vida, pero cuando hablamos de conocidos que lo han resuelto el número se reduce considerablemente.

Independientemente de lo que estuviésemos haciendo, siempre podías encontrar unas manos ocupadas intentando resolver este sorprendente rompecabezas. Tanto unos como otros nos hemos peleado con los seis colores para hacerlos coincidir en una misma cara. Y es que no es de extrañar sabiendo que es considerado uno de los juguetes más vendidos en el mundo y conociendo el boom que causó en la década de los 80, poco después de su fecha de lanzamiento. El pobre Amagarto habrá acabado hasta los mismísimos después de tanta pregunta para que nos recordase los pasos a seguir.

Parece mentira que después de casi 20 años nunca haya intentado resolver el cubo. Y es que, a decir verdad, de pequeño me parecía una tarea imposible, digna sólo de las mentes más brillantes. Aunque desde hace hace bastantes años sé que existe un algoritmo que permite su resolución, no pensaba que fuese algo tan sencillo una vez que lo tienes asimilado. Más bien es un procedimiento bastante mecánico que esconde unas fuertes bases de lógica tras de sí.

Si por casualidad te han entrado ganas de aprender a resolver el cubo, te recomendaría que no lo hicieses con uno como los que venden en “los chinos” ya que pueden pasar dos cosas: que se te rompa a los cinco minutos, o que solo te permita girar en determinada dirección (generalmente la contraria de la que tú quieres), lo que dificulta en gran medida el proceso de asimilación de los movimientos.

Como curiosidad, he encontrado este cubo de rubik “virtual”, pero dudo que sea fácil de resolver ya que no es para nada manejable.

Escribe un comentario