Se acabó. Ya no más exámenes de momento.
Se acabaron esos largos días sin sol y esas noches con poco más de 4 horas de sueño. Se acabó el caos de folios encima de la mesa. Se acabaron las espinillas y los pelos fugitivos que me trae mi amigo el estrés.
Hoy estoy contento. Y es una gran noticia, ya que estos últimos días no he derrochado felicidad y optimismo precisamente. Ahí quedan los exámenes imposibles y las patadas del destino ayudado por la fortuna que ahora no vienen a cuento. Ahora a disfrutar de un merecido descanso por ser la persona más humilde del mundo
. Toca despejarse, volver a mi casa unos días y prepararse para el carnet de conducir, a ver si por fin me decido a presentarme al examen.
Espero que tengas suerte, tanto si has acabado (en las correcciones) como si todavía te quedan suplicios que pasar.
Y fuerza, que queda lo justo.
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¡Muy bien bicho!
Ahora solo quedamos los demás.
Me alegro de que estés de mejor ánimo.
Un beso a la familia cuando vuelvas a casa y a ver si vienes a visitarme.
Suerte con lo tuyo, y… a ver…